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Terra
La Coctelera

Gandalf, el grande

Erase una vez un reino muy lejano. Corría el año 1726. En las lejanas tierras del Condado de San Sébastian, existía el Castillo de Gandalf, el grande, donde la historia que he de contarles comenzaba de la siguiente forma:

Medianoche. El prelado de la Alcaldía, un joven apuesto pero de origen plebeyo bordeaba el lago interior del alcázar a través de la senda rodeada de abetos.
Lady Margaret, se encontraba en su alcoba, que sólo se divisaba por la luz una vela y la luna reflejada en el lago.

Cuenta la historia, que esa noche de verano, Gandalf, el grande había salido con su tropa a la lejana tierra de Crondalf, para solucionar un problema de territorios usurpados.
Dicen ser, que existía un amorío entre Sir Jhon y esta damisela. Esta era una de esas noches de amoríos y lujuria.

Según testimonios de escritos hechos parece ser que los acontecimientos que se suscitaron, en los hechos la Emperatriz madre, tuvo la última palabra.
Un tiempo atrás a ésta cruzada en las lejanas tierras de Crondalf, en medio de una cena con integrantes de la corte, Lady Margaret y Sir Jhon entablaron una diatriba muy interesante, según versión de esta mujer. El plebeyo Sir Jhon resultó ducho en esos asuntos.

La cuestión es, que estando Gandalf, el grande agasajando sus invitados de la corte; la pareja terminó en amoríos en la atalaya sur del castillo de la Comarca de San Sébastian.
Como toda historia de intrigas, su marido Gandalf se entera de esa relación. Pero por algo, no en vano, se le decía “el grande”, y no precisamente por sus atributos. Si ahora uno pregunta como se enteró, solo éste último, podría dilucidar la incógnita. ¿Podría..?
Sólo, como mención. Por detrás de los pasillos, eran consabidos las intrigas y complots, que se orquestaban a espaldas del rey.

Dicen ser, que en la atalaya sur, un pasillo secreto conectaba a ésta con los aposentos reales. Nadie, excepto Gandalf conocían de éste. La noche de los hechos, en particular, se realizaba un gran baile de disfraz.

Según cuenta la historia, Gandalf no fue hijo único. Por razones que sólo Dios sabrá, cuando su madre dio a luz, por la época de su nacimiento, se consideraba que tener mellizos era cosa del Diablo. Fue así que, por orden de quién fuera el padre se mando a matar a su hermano. La historia escribió una cláusula aparte en los acontecimientos. Quien fuera la madre de Gandalf, la reina madre, lo entregó al río que bordeaba el muro sur del castillo, contraviniendo de esta forma la voluntad del soberano. Es así quien fuera el hijo indeseado de la monarquía pareció quedar librado a su suerte.

A partir de ese instante la relación entre el rey padre y la reina madre se deterioraron de tal forma que ambos terminaron durmiendo en distintos lugares. El rey en los aposentos reales, la soberana madre en la atalaya sur. Nunca más, de esa mujer se supo.
El tiempo transcurrió, Gandalf se hizo hombre. El rey padre falleció. Dicen que su madre se convirtió en loca de atar. Otros complementan esa historia con que se suicidó una noche, tirándose por el ventanal de la que fue su morada. La atalaya sur. Es en ese contexto que Gandalf procedió a convertirse en rey.

La noche que todo aconteció, o sea, la noche de disfraces, Sir Jhon ataviado con su capa turquesa y máscara de teatro, escala la atalaya sur cuyo muro occidental daba al lago, por el cual venía.
La ventana por la cual dicen que su majestad, la madre se arrojo al vacío producto de su locura, se encontraba entreabierta. La puerta de la alcoba, que alguna vez albergó a la emperatriz madre, cerrada se hallaba. A su lado dos guardias reales montaban vigilancia protegiendo la intimidad de Lady Margaret. No en vano era la reina actual.
Fue así que Sir Jhon mediante una cuerda que colgaba del ventanal al piso, es que sube y se encuentra con su amada.

-Abran la puerta, se escucha decir.
Los guardias acatan la orden de inmediato. No en vano era Gandalf, el rey, hijo de Marcel el rey padre.

La escena, a la que accedió era típica de dos amantes que en su lecho de amor, que gozaban apasionadamente uno del otro.
La reacción de Sir Jhon, fue asir el cuchillo de pequeño porte que se encontraba sobre un libro de latín en un tipo de mesita.
Los guardias, lo aprisionan instantáneamente. Gandalf da orden de tapiar la puerta de la Atalaya sur, así como el ventanal, por la cual su madre se aventuró al vacío.
Lady Margaret, se la confina en ese lugar, con orden de no alimentarla, so pena de muerte en la mazmorra ubicada en el subsuelo del castillo.
Los ojos de Gandalf, refulgían rayos de furia, arrastrando al rehén al los calabozos. En un momento de forcejeo con los guardias, Sir Jhon se hace de una espada con la cual contraataca al rey, en un momento de furia pasional.

Lo que sucedió a continuación, es digno de mencionar.
Gandalf, intentó matar a Sir Jhon, y cuando esto aconteció, el espectro de su majestad, su madre expulsó contra la pared del pasillo subterráneo a Gandalf, el grande.
Cuando esto acontecía, el rey súbitamente fue levantado como si dos manos lo hubiesen asido. Cayó de espalda sobre una antorcha colgada en el muro izquierdo del pasillo subterráneo. Así murió Gandalf, el grande luego de una pelea atroz. Sir Jhon pereció en manos de los guardias reales.
Es en ese momento que un incendio se gestó en la atalaya sur, que da al lago. Lady Margaret, pereció mientras el siniestro abarcaba dicha zona del castillo arrasando todo lo que en su camino se encontraba.

Nota de recordatorio.
Sir Jhon, aquel bebe por el cual la reina madre enloqueció, había sido encontrado en un descanso del río por una familia de granjeros, que le dieron albergue y lo criaron. Por otro lado, Lady Margaret, fue concebida por un momento de incesto por parte del rey padre con una plebeya muy sexy, un tanto regordeta.

Uia, un nombre

Escriban sus nombres en una esquina de la hoja. Delen relieve. Ahora escriban como les llegó, que sintieron al hacerlo. Porque piensan que le pusieron ese nombre y no otro, y sobre todo que piensas de él.

Hola me presento, yo soy la "R". Estoy con otras letras amigas, ellas me acompañan en este momento. Esperen un momento se las voy a presentar:

Esta letra es la u", es chiquita, pues todavía no cumplio la mayoría de edad. Esa otra que esta agachada es la "b", también es menor de edad. Va, de hecho todas son menores de edad menos yo.

La "e" es la del medio, no es grande ni chica, cuando aparecio siempre le gusto estar entre sus hermanas.

La "n" es la bebe de las letras, tiene chupete todavia gatea.

Nuestro orígen es común venimos del alafabeto occidental, es más somos españolas de pura cepa.

Nos gustan jugar, saltar, correr tomarnos de la mano y pasear. Cuando yo la "R" los tomo de las manos, ya saben que "u" va a mi lado, "b" le sigue y así hasta llegar al pequeñin la n".

Uia aparecio un nombre. El nombre es la casa donde habitamos. Que lindo suena, "Ruben".

La pincelada de Dios

Bueno ahora escriban el nombre de todos vosotros en una hoja en blanco. Voy a poner una música, cuando la escuchen tiene que escribir un cuento. Va a ser una aventura. Para ello cierren los ojos e imaginen un paisaje. Tiene que ser un cuento corto. Un cuento se caracteriza por poseer un comienzo, un desarrollo y un final.

Los nombres son: Ruben, Daniel, Raquel, Teresa, Adriana y Cristina. Si se quiere incluir a Andrés también aunque no es obligatorio. Si no aparece una imágen y no pueden escribir, no se obligen. Pueden empezar, y es una sugerencia escribiendo palabras al azar, y luego hacer una historia.

"Vamos, vamos, no te quedes atras, acelerá" me decía Daniel. El auto apenas subía la empinada cuesta de la ruta que bordeaba la montaña. Desde mi lado veía un gran precipicio a medida que el coche a duras penas subía el escarpado. Por el otro lado de la ventanilla se veía una pared de granito que formaba la montaña en si. De mi lado, el borde del acantilado estaba salpicado de nubes bajas que cubrían el valle.

Con los últimos estertores del motor, el coche se detiene al final de una curva donde había una casa de adobe y paja. Teresa y Adriana dos campesinas del lugar vendían desde melocotones, hasta todo tipo de frutas tropicales, así como brindaban un refrigerio para los transeuntes ocasionales.

Era paradisíaco. Al costado de la casa de adobe se veía un valle salpicado de abetos. Daniel me decía "vamos Ruben a comprar unos melocotones y de paso tomar algo".

Nos sentamos en la mesa, atrás de la casa de adobe y paja, asi pudimos contemplar el paisaje. En el fondo, allá a lo lejos en el valle se veía el lago.

Un omnibus atestado de pasajeros, bajaba la cuesta por donde veníamos. Era amarillo, y en el techo estaba salpicado desde gallinas, valijas y las cosas que sólo en ese lugar podían apreciarse.

Le dije "Que lugar Daniel". Nos encontrabamos en la cima donde Dios pincelo el mundo. Era el eden versión humana.

Recuerdos en blanco y negro

En una época muy lejana perdida en el tiempo había un mundo desabitado, un yermo. El fortín estaba inmerso entre las dunas del olvido.
En el horizonte se avecinaba una tormenta, y como un relámpago, de la nada los soldaditos de plomo tomaron vida propia.

"Vamos despiértese sargento, estamos rodeados de indios", me decía el el soldado que estaba de guardia.

De golpe me depierto y de un sobresalto quedo parado al costado de la cama, y comienzo a tomar conciencia de donde estoy. Estaba rodeado de los indios que habitaban el caserío, cuando yo salía de mi inconciencia producto de una enfermedad viral.